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By Joanna Mazzini • April 12, 2018

Empatía; muy difícil de enseñar, pero es uno de los aprendizajes más importantes.

La empatía genera energía y conexión, parte desde el momento en que logras ponerte en la piel de la otra persona y ser capaz de entenderla, de tratar de comprender qué está pasando por su mente, cómo y por qué se siente así. Hay personas que se les hace más fácil reconocer el estado emocional de otra persona, mientras que hay otras que son incapaces de poder reconocer las emociones.

La Dra.Brown, escritora y psicóloga estadounidense, actualmente profesora e investigadora en la Universidad de Houston, quién durante los últimos quince años se ha dedicado a estudiar temas como la vulnerabilidad, el coraje, la vergüenza, la empatía y otras emociones importantes que corren por debajo de la vida cotidiana todo el tiempo. Define a la empatía como una “elección vulnerable” porque para poder conectar con otro primero he de conectar con algo dentro de mí que me permita reconocer ese sentimiento. Cuando escuchamos la historia de alguien e intentamos hacer conexiones para descubrir quién tiene la culpa, entonces no estamos realmente escuchando con empatía, porque para ser empáticos debemos estar presentes y totalmente comprometidos con el otro, no tener sobre uno mismo una armadura protectora. Para Brown, la empatía consiste en cuatro cualidades: la perspectiva global; es decir, la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona o reconocer su punto de vista como su propia realidad, evitar caer en la acción de juzgar, reconocer la emoción en los demás y por último, saber comunicarla.

Una respuesta empática nunca debe comenzar con un “Al menos”, cuando uno se encuentra frente a conversaciones complicadas tratamos de dar consejos pero la verdad es que rara vez una respuesta puede hacer algo mejor, lo que realmente puede hacerlo es la conexión que logres con la otra persona.

 

Los niños aprenden con nuestro ejemplo, por tanto, tienen la oportunidad de aprender la empatía de sus padres, pero también de sus maestros y compañeros. Leer buena literatura puede también ser una forma poderosa de desarrollar empatía, como lo es estudiar historia o estar presente con un amigo en el patio de recreo que está teniendo dificultades, porque cada persona es un mundo diferente y por tanto, con una problemática distinta por escuchar. Así mismo, es fundamental como padres, conversar con los niños acerca de cómo influyen los comportamientos propios en los demás, ya sea positiva o negativamente. Porque no tienen esa capacidad desarrollada que en edad adulta les resultará necesaria, entonces deberán ser los padres los encargados, en una primera instancia, de fomentar esta capacidad ya que el seno familiar es donde mejor se puede adquirir la empatía. Y si bien es cierto, la empatía no se encuentra en muchos estándares escolares oficiales, pero podría ser uno de los aprendizajes más importantes para desarrollar en jóvenes que llegarán a ser actores exitosos en un mundo complicado.

 

Estamos en un mundo en el que debe primar el trabajo en equipo. El éxito profesional y en la vida en general depende de cómo hayamos gestionado las emociones y de cómo trabajes con las personas. Pero claro, la empatía no es una cualidad con la que se nace sino que requiere de ciertos comportamientos para su desarrollo, tanto en la formación en el hogar como en el aula de clases. Por eso creemos, sin duda, que desarrollar la empatía es una buena inversión para la vida de cada persona.